.
Como siempre me acaba pasando, me he cargado de demasiadas tareas, demasiados compromisos, y me he encontrado desbordada. Probablemente ésa fue la razón por la que abandoné el blog hace tiempo, pero encontrarme sin escribir en semanas me ayuda a hacer palpable esta tendencia mía a sobrecargarme, y me sirve de ancla para recordar que debo ponerme límites.
Hablaba esta semana con una amiga con la que no hablo casi nunca, luego nos llamamos y estamos dos horas hablando, y esto hace que la siguiente vez nos de mucho reparo llamarnos porque no tenemos tiempo para hablar dos horas. Veo que esto mismo me empieza a pasar con mi recientísimo blog.
La razón por la cual he empezado a escribir hoy, sin embargo, es la reflexión que me ocupa estas últimas dos semanas.
Desde el ámbito académico musical, la investigación puramente artística no ha sido nada frecuente tradicionalmente. Incluso el concepto de investigación artística como tal es relativamente reciente. Estudiando metodologías de investigación (que está resultando muchísimo más apasionante de lo que suena) se puede ver claramente un patrón histórico:
1. Investigación en ciencias naturales: el objetivo es generalizar los resultados, como cuando inventan una vacuna que le sirva a la mayor proporción de población posible, en todo el mundo. El paradigma es cuantitativo, se cuantifica todo, cada variable se codifica numéricamente. El modo de pensamiento es positivista, y lo que se busca es la objetividad.
2. Investigación en ciencias sociales: posteriormente se dan cuenta de que el paradigma cuantitativo no responde a las preguntas propias de las ciencias sociales, así que surge el paradigma cualitativo, cuya información no puede codificarse en números, sino que se traduce a narraciones. Estas narraciones son plenamente subjetivas, se busca comprender al otro, desde su relato. Y a través de unos y otros relatos, se crean construcciones comunes, mundos retóricos que compartimos.
3. Investigación artística: es tan reciente como concepto que aún no tiene definido un paradigma propio. Se utilizan métodos de obtención de datos cuantitativos y cualitativos, pero el centro de interés es radicalmente diferente. En este tipo de investigación el conocimiento se alcanza a través de la creación artística en sí, y la importancia está en el proceso compositivo.
De la misma forma que los paradigmas cuantitativo y cualitativo nacen en un contexto de estudio determinado, y responden a las necesidades de ese ámbito, me pregunto qué paradigma está naciendo, despacito, lentamente, a través de cada investigación artística que se está realizando en los últimos años. Hoy escuchaba a un ponente experto internacional en el tema, que nos decía que debemos inventarnos nuestra propia metodología según el objeto de estudio. Y al escucharlo me invadía una emoción ilusionante, al pensar que cada persona que publica una investigación artística, inventándose su metodología (y teniendo en cuenta que por necesidades de las exigencias académicas picoteamos de las metodologías existentes), está inconscientemente contribuyendo a construir un nuevo paradigma que es mucho más que un procedimiento de investigación, es una reflexión sobre la esencia misma del arte.
Cada metodología responde a lo que es ese campo. La esencia, la definición interna de ese campo es lo que provoca que se desarrolle determinada metodología. Pues bien, qué tiene de definitorio el arte, qué esencia tiene que lo diferencia de otros ámbitos, y qué conlleva todo ello.
Me parece una reflexión preciosa, no sólo porque el arte es mi modo de ver la realidad (llevo el cuádruple de años de mi vida dedicándome al arte que no haciéndolo), sino porque según yo lo vivo, el arte es un modo de comunicación profunda entre personas que comparten una esencia existencial. Mediante el arte desentrañamos lo común de nuestras experiencias, y mediante el arte accedemos a un plano de realidad intangible que contiene nuestra existencia no material.
Comprender esta esencia, y traducirla a unos métodos de obtención y validación de datos, lejos de "cargarse la magia", me parecen una forma preciosa de que la humanidad avance en la comprensión de sí misma. Además, aceptar estos nuevos métodos, que más allá de la subjetividad irán a moverse en lo intangible, como métodos válidos de creación de conocimiento, aportará una nueva dimensión a nuestra forma de ver el día a día.
Ahora mismo, en esta lógica capitalista, casi todo lo importante es lo cuantificable. Por suerte se va aceptando que hay cosas subjetivas que son más importantes... Pero yo aspiro a que contemplemos lo intangible primero como algo a tener en cuenta, luego como algo realmente importante, y finalmente como lo que nos hace vivir con sentido. Es un proceso de décadas que ya comenzó mucho antes de que yo lo pensara, y deberá continuar mucho después, pero vivir en ese camino y participar poniendo una pequeñita baldosa es emocionante.
.
Muy interesante. Ser autoexigente es bueno, pero claro, luego resulta que se pone más de lo que uno puede ofrecer. La investigación en artes, seguramente se considera poco práctica, porque debe dar pocos beneficios. Pero sin ella no hay avance en campo alguno.
ResponderEliminarPor un bonito día, sin sobrecargarse. Sin obligaciones que uno adopta. Un abrazo
Un bonito domingo en el que acaba de salir por la puerta mi alumno, jejeje...
EliminarAlgún día tendré fines de semana!
Un abrazo cálido!